Para los consumidores más exigentes, les tenemos el turismo de la felicidad

Si pensaste que solo podías ser feliz buscando Opinion master online eae de hacer un master en administración para seguir estudiando y cultivando tu futuro, pues te contamos que existen otras formas, como por ejemplo haciendo turismo y viajando, con esta actividad se puede ser sumamente feliz, obviamente cuando las cosas funcionan de la mejor forma y no surja algún problema.

Para quien es asiduo viajando, sabe que la felicidad integrada en un viaje, se encuentra en función de la percepción del riesgo, en todo el abanico de posibilidades que ello puede ofrecer, por lo que, mientras menor sea éste, existen más probabilidades de ser feliz. Y no se trata de definir lo que es felicidad, pero sí de que las personas se sientan bien, a gusto consigo mismo en compañía del entorno que los rodea. Existen países, que cuentan con una gestión bastante estricta cuando se trata de la actividad turística, en donde tienen un control sobre la cantidad de visitantes, quienes se encuentran en la obligación de pagar impuestos diarios, pero no por ello su objetivo en política turística se encuentra sujeta a las cifras. Mientras que otros destinos como Barcelona o Venecia, o algunas áreas naturales que son protegidas cuentan con un fácil acceso.

No cabe la menor duda, de que el turismo tiene la capacidad de garantizar una importante dosis de felicidad, pero no se puede obviar que semejante a la demanda, todo va a depender de la población a la que se se encuentra dirigido. Por lo que existen algunas premisas para considerar como el riesgo que ello puede implicar, además de la seguridad en todos sus niveles (Física, fraudes, engaños, publicidad engañosa, empatía, calidad, salud, bienestar, clima y variables ambientales y sociales, etc.), En consecuencia, la sensación de poder disfrutar de lo que se encuentra en el destino, varía de acuerdo a la motivación que se tenga y las expectativas.

¿Esta de moda hacer turismo y viajar?

No se trata de que las personas necesitan viajar para poder estar felices o hacer meditación, terapias, yoga o tai chi, sino que es importante que se logre el diseño y desarrollo de las facilidades en el destino con el objetivo de que los consumidores de felicidad realmente queden satisfechos. Tampoco se trata de que los mismos estén las 24 horas del día inmersos en un mundo de felicidad, pues esto sería más que utópico e improbable. Lo que en realidad se busca, es que el resultado de la experiencia de un viaje, sea precisamente el hecho de sentirse feliz y con ello poder recordarlo, con el fin de que se pueda pensar en otras experiencias semejantes en distintos lugares.

Es importante mantener presente, que el proceso de adquisición de un producto turístico, tiene su inicio en el propio imaginario del quien lo va a consumir, desde la búsqueda online, esa comunicación que se alcanza con otros viajeros, es decir, del viaje en sí mismo, de la estadía y del post-viaje. Todas estas cuentan como etapas en las que se deberían generar felicidad. Y estando conscientes de que la primera cuenta como la más sencilla pues depende de uno mismo, las siguientes se encuentran fuera del control del turista.