¿Por qué nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan vacaciones?

Como si se tratara de recoger la cosecha de nuestras propias semillas de marihuana, así es ese tan preciado momento en el que por fin inician nuestras vacaciones. Pero, ¿nos hemos preguntado en algún momento si realmente necesitamos tener vacaciones y por que?  Posiblemente muchos piensen ante este cuestionamiento, que necesitamos vacaciones pues estas nos resultan divertidas y podemos ser felices. Pero en realidad resulta que esta actividad funciona como una poderosa herramienta con la que podemos alcanzar nuestro crecimiento personal. 

Sin que lo notemos, o quizás si, nuestro cuerpo y nuestra mente requieren de vacaciones con el fin de liberarse de todo ese cansancio que se lleva acumulado a lo largo de todo un  año. Para ello podemos mencionar algunas claves que pueden explicar esa estrecha relación que existe entre el tiempo de ocio y el bienestar individual, y de como al mismo tiempo, las personas también son capaces de generar estrés y ansiedad mientras duren las vacaciones, lo que se conoce como “estrés vacacional” y que surge a colación de que nuestra mente no es capaz de interrumpir la rutina.

Cuando las señales del cuerpo nos piden detenernos y desconectar la mente 

Hay momentos de nuestras rutinas como un final de curso o el final de la primavera, que podemos notarlo en nuestros cuerpos. De manera constante el medio nos transmite estímulos y nosotros atendiendo a ellos, los cuales nos hacen reaccionar con ansiedad y estrés, razón por la que necesitamos aprender a detenernos para lograr un equilibrio emocional. Este es un requerimiento orgánico ya que nuestro cerebro el órgano que más glucosa consume en todo nuestro cuerpo, y también necesita vacaciones. 

Los beneficios que surgen de inmediato de tal decisión quizás son automáticos pues durante los viajes y las vacaciones, resulta que el tiempo de ocio que se presenta es mucho mayor, que en nuestro día a día, por lo que se nos permite disfrutar más. Las vacaciones nos brindan un incremento favorable del estado de ánimo, ya que existe una relación directa entre hacer actividades agradables y el buen humor. Pero, las vacaciones también nos enseñan a que, relajarnos, desconectarnos o divertirnos puede potenciar nuestro desarrollo personal de por vida.

El aprendizaje del viaje 

Existen muchas formas de viajar, en las que encontramos diversos elementos comunes que pueden estar presentes en los periodos de parón y que resultan una gran fuente de conocimiento. En las vacaciones encontramos tiempo para la reflexión y además solemos vivir el momento con mucha más intensidad que en nuestro día a día. Cuando nos enfrentarnos a nuevas situaciones, además, de que aprendemos a conocer de mejor manera nuestros miedos, también conocemos nuestras limitaciones. 

A través de un viaje podemos alcanzar muchas habilidades como la relativización, la gestión de los problemas, la paciencia, la organización, además de la estimulación cognitiva, evidentemente unas vas a resaltar y ser más relevantes que otras. De esta manera, viajar puede abrir nuestra mente, haciendo que conozcamos otras formas de vivir con lo cual podemos relativizar nuestras preocupaciones diarias.