Un turismo que no te esperabas, el Eroturismo: viaja mientras disfruta del sexo

Las personas acostumbran viajar por gran cantidad de razones, para algunos es tan efímera esa razón como por ejemplo hacerse una selfie en la torre Eiffel, pero sin que le demos tanta importancia, se puede notar una inmensa cola como si fuesen víctimas de un amarre de amor. Y es que en su esencia, las colas se encargan de denotar que muchos anhelan, quizás no reviste gran importancia, puede ser un fraude o quizás puede costarnos más de lo que estimamos.

Siendo este el momento en el que los viajes y el turismo han comenzado a cuestionarse (debido a su alto poder de contaminación, por su contribución a la gentrificación de las ciudades, a la meteórica subida del precio de los alquileres y por el impacto que genera en el medio ambiente), no resulta una idea errónea mirar atrás para retornar al concepto de turismo sexual, pero en su versión más inocua y más primitiva, en la que no puede ser asociada con el hecho de aprovecharse de las malas condiciones de vida existente en los países con menos posibilidades económicas para tener sexo con personas que se encuentran algo desesperadas.

En el caso de los ingleses, estos se han encargado de acuñar el término Dirty Weekend, cuando se quieren referir a las escapadas que han sido diseñadas de forma expresa para que se pueda dar rienda suelta a los instintos más bajos, donde lo más importante no se trata del destino, sino del acompañante y del hotel, ya que no se estima salir mucho de él. Dibujándose como una actividad menos agresiva para el medioambiente.

Sabemos que cuando se practica el sexo en hoteles este resulta mucho más excitante, ya que se incrementa el deseo, pero además, a las mujeres puede ayudarles a desconectarse de la intensa realidad que vive a diario. En el caso de la industria hotelera, esta no se encuentra ajena a tales efectos tan poderosos, como tampoco lo es el hecho de que cada vez existen más personas que no cuentan con un lugar en donde poder tener intimidad; bien sea porque viven con sus padres, su relación es ilícita o, como en Japón o Corea, que las personas acuden a ‘los hoteles del amor’ con la idea de darle vida a alguna relación que se ha tornado débil o enfermiza.

Como consecuencia de tales carencias, los conocidos hoteles sexys, eróticos o que han sido concebidos para esas parejas, se han convertido en una realidad, y como agente externo adicional, el turismo rural se ha unido a dicha corriente en conjunto al eroturismo. como: ¿quién ha pensado en una habitación rodeada con luces de neón, en una esquina con un sillón Tantra, en el piso o en la cama pétalos falsos de rosa y un jacuzzi con pantalla de televisión con programas que incitan al sexo?. Quizás, si o no, se ha pensado en ello. En todo caso, existen lugares como el Motel Punt 14 (Gavà, Barcelona), que es uno de esos hoteles céntricos que son los preferidos por los infieles, pero también por los más promiscuos y además por los románticos; pero además, estos también prefieren la discreción de dichas periferias para poder echar una cana al aire o quizás, para pasar un fin de semana ‘sucio’.